Presentan estudio sobre “rayas águila”

2015-08-24

Presentan estudio sobre “rayas águila”
Buscan estimar tazas de explotación, pues actualmente se han tenido menos avistamientos de esta especie en el Golfo de México

Su nombre científico es Aetobatus narinari y es un organismo perteneciente a la familia de las rayas águila. De singulares formas, este especimen se caracteriza por ser un pez cartilaginoso que habita en aguas costeras de arrecifes coralinos y bahías, en profundidades que van de 1 hasta 80 metros. Su coloración es muy llamativa, pues posee una tonalidad azul negruzca con muchas manchas blancas en su superficie, mientras que en la parte inferior es de color blanco. Los ejemplares más grandes pueden alcanzar hasta 3 metros de extensión.

Al sur del Golfo de México, en estados como Tabasco, Campeche y Yucatán, es tradición el consumo de especies marinas como el cazón y las rayas; sin embargo, la raya pintada, como se conoce en algunas partes, supera en valor económico a las antes mencionadas, ya que su carne es altamente apreciada entre los habitantes.

Estas características han provocado que, desde hace más de 70 años, la raya águila sea capturada de manera intensa. Las estadísticas oficiales mencionan que la pesca de mantas ha disminuido recientemente en esa zona del país. Incluso, este hecho ha sido confirmado por los propios pescadores, quienes aseguran que su avistamiento es cada vez menor.

En este marco, investigadores de la UABCS se dieron a la tarea de estudiar este tipo de organismos para poder estimar sus tazas de explotación y ofrecer información que auxilie en el control y regulación de este valioso recurso.

La primera parte de la investigación consiste en estudiar la edad y los parámetros de crecimiento de esta especie, así lo dio a conocer Nahdxyeli Utrera López, encargada de realizar la investigación. 

Para realizar lo anterior, explicó la joven universitaria, usualmente los científicos utilizan una técnica que consiste en analizar las vértebras de los especímenes. Cuando un tiburón o raya se alimentan abundantemente, en los centros vertebrales se forma una banda de calcio muy fuerte que es apreciable a través de microscopios; por el contrario, si no se nutre adecuadamente, se marca una banda poco mineralizada, causando que el animal no crezca en tamaño.

Durante el curso de un año, en el océano existen temporadas en donde hay abundancia de especies que sirven de alimento y otras en las que predomina la escasez. Cuando en los centros vertebrales se aprecia una banda fuertemente calcificada, seguida de otra poco mineralizada (o viceversa), se sabe que ha transcurrido un año para el organismo, pues hay evidencias de alimentación abundante y escaza. De esta forma es posible determinar la edad de un especimen.

No obstante, Utreta López asegura que este método de estimación posee un inconveniente: en las zonas tropicales puede haber eventos que favorezcan la alimentación de especies durante todo el año, lo que provocaría que se les formen dos pares de bandas en lugar de uno, a causa de la gran disponibilidad de insumos alimenticios.
“Los primeros estudios para estimar edad y crecimiento comenzaron a hacerse en tiburones que vivían en climas templados, los cuales, presentan una estacionalidad muy marcada: en invierno no hay alimento y en verano sí. Sin embargo, en los climas tropicales es posible que todo el año haya comida. Por ejemplo, en Campeche, la temperatura se mantiene en un promedio 27°C”.

Para resolver este paradigma, la investigadora utilizó, además del conteo de bandas en las vértebras, modelos matemáticos que enriquecieron la información, ya que permiten obtener estimaciones futuras de cómo crecerá la raya águila durante un determinado periodo de tiempo, por ejemplo, cuanta medirá cuando tenga 3, 6 ó 10 años.

Ambos métodos ayudaron a conocer las edades de los organismos al momento de ser capturados en la zona de estudio. Las observaciones sugieren que las capturas se componen principalmente de organismos de edad juvenil que no han alcanzado su madurez sexual, es decir entre 3 y 6 años de edad.

Para Nahdxyeli Utrera, resulta difícil que una especie que alcanza su madurez sexual a los 8 años, logre mantener una población estable; sobre todo si es objeto de una pesca tan intensa. 

El estudio resalta que las rayas águila presentan una tasa de crecimiento lenta, lo que la hace vulnerable a la sobreexplotación. Por ello es conveniente establecer medidas de manejo para sostener esta pesquería, tales como cuotas de captura o, inclusive, algún tipo de veda.


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