El trotskismo en BCS: un trabajo comunitario

2014-12-10

El trotskismo en BCS: un trabajo comunitario

A pesar de que León Trotsky rechazó siempre el término de “trotskismo”, hoy en día este apelativo se usa para denominar a la corriente de pensamiento que concibe, entre otras cosas, que la revolución debe impulsarse a nivel internacional y que las estructuras de poder deben ser democráticas.
    
    En la década de los 80, esta ideología llegaría hasta BCS, a través de Ernesto Velázquez, profesor oaxaqueño que arriba a la península y que ya mantenía cierto contacto con algunos de los integrantes sudcalifornianos del grupo Acción Popular, antecedente inmediato del Partido Revolucionario de los Trabajadores.

    Poco a poco, con la llegada de más docentes provenientes del interior del país a nuestra entidad, sobre todo para dar clases en instituciones como la UABCS o la Preparatoria Morelos, así como la participación de otros actores sociales como pescadores, trabajadores no docentes de las escuelas, amas de casa, entre otros, el pensamiento trotskista se va a reforzar.

    Lo anterior lo explica el M.C. Homero Avilés, catedrático de la UABCS, quien actualmente realiza una tesis doctoral sobre esta temática, de donde se desprendió su participación en el reciente Simposio Internacional de Historia, Antropología y Estudios Culturales de las Tres Californias, con la ponencia Primer acercamiento al estudio del movimiento trotskista en BCS en la década de los 80.

    De este modo, aunque en un primer momento el trotskismo llega a los sudcalifornianos por influencia del magisterio oaxaqueño, probablemente de la Corriente Democrática, Homero Avilés explica que el grupo comienza a tener más contacto con compañeros análogos a lo largo del país y del mundo, utilizando medios de difusión, sumándose a organizaciones como el “Grupo Comunista Internacionalista” o a “Rojo”, ambas organizaciones internacionales trotskistas, además de que comienzan a estudiar el movimiento con mayor profundidad.

    Más que la lucha por adquirir alguna posición de poder en la entidad, el profesor universitario señala que este movimiento intentaba, con la estructura de partido, incidir en las organizaciones de los trabajadores para defender sus derechos laborales, por ejemplo los sindicatos. Además, buscaron apoyar a colonias tradicionales como El Esterito, El Manglito y La Ladrillera para resolver problemas con la propiedad de la tierra o de servicios.

    En este sentido, el reflejo de este grupo está en la formación del Sindicato de Trabajadores de la Prepa Morelos. También es muy tangible su trabajo comunitario, pues gracias a sus esfuerzos e intervención, se lograron regularizar muchos terrenos, formalizando legalmente la estancia de sus habitantes.

    Posteriormente, las mismas colonias se comenzarían a organizar para atender una serie de necesidades propias de su entorno, como la creación de escuelas, la atención de servicios de limpieza y de salud.

    Finalmente, Homero Avilés concluye que aunque el movimiento no fue tan radical como en otras partes del país, sí tiene registros de que hubo un poco de represión o por lo menos limitantes en varios aspectos, aunque es un tema que aún sigue desarrollando en su tesis.


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